lunes, 4 de julio de 2011

Banana pancakes


Lluvia a través de las ventanas. Un sonido proveniente del teléfono. La aguja de un reloj marcando las seis de la mañana.

-¿A dónde vas?
-A trabajar
-Está lloviendo, quédate
-El telefono está sonando

-No lo cojas, es demasiado temprano

Una silueta rubia, alta y vestida con una camisa azul de hombre se dirige al baño, la puerta se cierra y en la otra habitación otra silueta más alta, se reuvelve entre las sábanas antes de levantarse y seguir a la primera.

-Está lloviendo, no tienes que salir. Voy a enseñarte algo, aléjate de lo que suepuestamente debes hacer. Podemos dormir, te prepararé el desayuno. Finjamos que es sábado, finjamos todo el tiempo. Finjamos que no hay mundo fuera. Tenemos todo lo que necesitamos aquí y todo lo que necesitamos es suficiente. Es todo tan fácil cuando tienes todo tu mundo rodeado con los brazos que no tienes que prestarle atención al despertador. Levántate con calma para que pueda observarte todo el tiempo posible, mirarte a los ojos y decirte que eres la chica más guapa, que eres mi mundo, que te abrazaría en cada momento, que cada suspiro es tuyo y que te quiero.

Written by: Jack Jhonnson & Lu
Inspiration found in: Banana pancakes, memories, other world perspective

martes, 17 de mayo de 2011

We play basketball.


-No,no,no,no,no,no. Y tú te quedas quieta, con la mirada perdida mientras ese 'no' se repite en tu mente.
-¿Y qué hiciste?
-Volví a preguntar
-¿Qué hizo él?
-Suspiró
Se hizo un largo silencio y la chica más alta con semblante triste levantó la espalda del respaldo del banco de madera con pintura desgastada
-Me giré y reprimí las lágrima, despúes él me dijo que no podía ocurrir, que todo era demasiado. Me abrazó y me fuí, él entró en su portal y yo empecé a llorar mientras pensaba en lo tonta que había sido.
- Alice...yo...
-Pero me dí la vuelta, y decidí acabar de joder las cosas de una vez, así que golpée el cristal con todas mis fuerzas y él abrió la puerta y salió. Le miré a los ojos y le dije claramente 'No va a ser como antes, nunca. O todo o nada.' Él negó con la cabeza y yo sonreí, no sé porqué, me abrazó otra vez y yo le llamé imbécil. Me dijo que lo sentía y yo le mentí y dije que no importaba. Y me fuí, con ganas de llorar.
- Alice...
-Se me pasó. No lloré, ni un poco. Encendí mi IPod y seguí caminando, cuando llegué a mi casa ya me había olvidado
-No lo entiendo
-Yo tampoco
-Pero ¿le quieres?
-Puede...
-Deberías darle tiempo Alice.
-No voy a darle tiempo para que me diga que no. No voy a darle tiempo para hacerme daño.- La chica morena, Alice, se levantó y cogió el balón de baloncesto que la otra chica tenía en las manos, apuntó a la canasta y lo tiró, entró limpio y la otra chica miró a Alice.
-No te entiendo, si no le quieres ¿por que pasó todo esto?
-Que más da. Pasó, se acabó y ambos seguimos vivos. Lo importante ahora es que te voy ganando
-¿Estás segura de que quieres seguir jugando?
-Oye, puedo quedarme ahí, sentada lamentandome de lo que ha pasado y de lo tonta que fuí. O puedo superarlo, las cosas buenas llevan su tiempo, la felicidad también.
-Te envidio, yo todavía echo de menos a...- Alice le interrumpió lanzándole el balón
-Levanta ese culo y tira de una vez, con esa actitud no me ganarás en la vida- dijo Alice con una sonrisa

Written by: Lu
Found inspiration in: Real fucking life

viernes, 15 de abril de 2011

Verde como la hierba en una tarde de invierno.


Apartas la mirada de tus viejas converse verdes y levantas la cabeza. Un poco más. Hasta que el sol te hace cerrar los ojos, hasta que te duele el cuello, hasta que ves que el cielo sigue siendo azul.

Vuelves a centrarte en tus zapatillas viejas y en tus problemas pero sin darte cuenta giras la cabeza y te encuentras con una margarita y sin querer recuerdas cuantas como esa te hicieron llorar por un 'no me quiere'

Las converse. Céntrate. Las compraste hace tiempo pero siguen teniendo un color precioso, un color verde como la hierba en una tarde de invierno. Fue él quien las describió así...

Pero él ya no está y sigues caminando,intentando dejar de pensar en él.

No puedes evitarlo. Ves la camiseta que llevó en vuestra primera cita, ves la farola donde os sonreisteis,ves el banco dónde te dió el primer beso, ves la bocacalle por donde bajasteis juntos bajo la lluvia, ves su número en tu móvil, ves su foto en tu carpeta y levantas la vista, nublada por las lágrimas, esperando que todo sea como una película de amor y él aparezca derrepente. y te diga que lo siente, que te quiere y que te echa de menos. Esperas poder perdonarle. Y planeas volver a besarle.

Pero levantas la cabeza y él no está ahí, solo hay una calle vacía cuyo silencio es roto únicamente por el sonido de unas converse verdes como la hierba en una tarde de invierno al tocar las aceras que quedan marcadas por tus lágrimas.
Written by: Lu.
Found inspiration in: memories that can't be deleted

miércoles, 2 de marzo de 2011

Ballet ballerina.


Como todas las mañanas se levanta y sigue su rutina, sin discursión, sin pensarlo siquiera.

Hasta que llega hasta una gran sala con techo blanco de porcelana, espejos limpios, una barra de madera, una ventana por la que entran los rayos de la calurosa tarde, un suelo encerado y en medio de todo eso ella. Que con suaves movimientos al ritmos de la lenta música llena la sala.

Plié, plié, relevé,


Se deja llevar por la música, por la vaporosidad de su tutú, y da vueltas con la espalda completamente recta y con las facciones secas.


Deboulé, plie, beboulé


Se relaja, respira y sigue con el ejercicio.


Grand plié, relevé, ballotté


La chica cae sobre la punta de sus pies con elegancia y continúa, dejando que la música llene su alma y que el baile la llene a ella.


Grand mamá, brisé, plié, elevé, grand plié.


La chica pelirroja acaba el ejercicio y sonrie al espejo mientras respira apuradamente, se da la vuelta y camina con elegancia y pasos firmes y sencillos hasta llegar al reproductor de música dónde cambia a la canción anterior para volver a empezar.

miércoles, 12 de enero de 2011

Alyssia jumps, then falls.

Alyssia untaba sus pómulos llenos de pecas con colorete rosa claro y acababa de hecharse su rímel de color negro que tanto resaltaba sus ojos verdes, con unas pizcas de marrón que parecían bolas navideñas en un pino recién cortado. Su vestido blanco se dejaba llevar por el viento y su botas le permetían saltar en cualquier charco como llevaba haciendo desde que tenía consciencia. Y le encantaba. Llevaba su paragüas azul en la mano derecha y un lápiz en la izquierda para dibujar sonrisas a la gente triste.

"Every time you smile, I smile

and every time you shine,
I'll shine for you"
Alyssia era una pequeña gran chica que brillaba por su sonrisa y por sus delicados rasgos. A Alyssia le encantaba pasear en los días de lluvia, le gustaban las galletas de jengibre y las palabras que llevaban uve doble. Le gustaban los trozos de chocolate de las galletas que había en la última estantería de la cocina y le gustaba divertirse. Le gustaba sentir el viento en sus hombros, moviendo su pelo y elévandola ligeramente, le gustaba la sensación de la lluvia sobre su fina piel, le gusta el calor del sol. Y le gustaba ese chico tan especial que se sentaba en la última fila y le devolvía las sonrisas, le gustaba cruzarse con sus ojos marrones y le gustaba imaginar como sería saltar con él sobre los charcos.

"I like the way your hair falls in your face
you got the keys to me
I love each freckle on your face"
Pero lo que Alyssia no sabía era que ese chico también saltaba charcos, también se reía al ver globos de colores y también llevaba un paragüas azul. Aunque acabó descubriéndolo, y cuando lo hizo siguió siendo saltando, paseando y sonriendo. Pero a su lado.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Cubitos de hielo que en realidad son tiempo.


Todo se deshace como un cubito de hielo, de mayor o menor tamaño. Y todos nos vemos afectados por ese maldito cubito de hielo que sigue su camino deshelándose sin importar lo que pase a su alrrededor.
La diferencia entre las personas es que hacen mientras el cubito se deshace. Algunas hablan de lo que podrían hacer para que el cubito no se deshiciese nunca, otras miran el cubito esperando el final, hay otras que atemorizan a los demás con ese cubito, unas pocas reflexionan sobre el cubito de hielo, y bueno, yo, yo sonrío.

Negrita
Este año ha sido como un cubito de hielo, se ha deshecho sin darme cuenta de ello, y, simplemente quedan esos recuerdos marcados como charcos de agua en el barro de las cunetas.

Y me alegro de poder anunciaros que este año he cambiado, sin duda. No recuerdo mucho del principio de año, además de ese chico, de mis amigas de siempre y de que todavía no sabía quien era en realidad.
Y hoy, a veintidós horas para empezar un nuevo año... soy feliz. Aquellas personas que eran simplemente conocidas o incluso desconocidas se han vuelto esenciales, mis amigas, siguen siendo increíbles, pero algunas, ya no tanto para mí, y ahora tengo claro quien soy.


Creo que caben destacar ciertas cosas de este año, esta parte es más bien personal, y probablemente más difícil de entender, pero creo que está mejor aquí que en un olvidado documento de Word que probablemente acabará en la papelera de reciclaje de mi escritorio.

Sucesos destacables de mi año 2010
  1. Tengo que dar las gracias a una persona importante que no me verá sonreír, por enseñarme que siempre hay alguien cuidando de tí
  2. Tengo que agradecerle a mi ex-profesora de lengua todo lo que hizo por mí, por apoyarme y por creer en mí cuando ni yo misma lo hacía. Por modelar de un trozo de tierra mojada este jarrón, por esas exposiciones y por esos relatos. Gracias
  3. A La Alberca, que, sin duda, ha sido de lo más importante de este año, porque gracias a esas personas sé quién soy, y también por hacerme pasar una semana increíble
  4. A mis Toconas, por enseñarme a no juzgar, por inspirarme, por hacerme reír y por ayudarme a crear mi sonrisa
  5. A mi queridísima Estef, por darme ese punto de apoyo que todos necesitamos alguna vez
  6. A mi Laura, por hacerme reír, por quererme, por ayudarme a saber que muy, muy en el fondo la gente es mucho más sencilla de lo que parece y las cosas no son imposibles
  7. A mis padres, que como no, aunque sean algo detestado por todo adolescente, son ellos quienes me hacen luchar, y quienes me ponen obstáculos para hacerme más fuerte...y bueno, también podría hacer mención de cúanto les quiero, pero eso sobra decirlo.
  8. A mi queridísima actriz, la única e inimitable Sara Bellamy. Gracias por quererme, por crear algo mágico dónde solo había dos desconocidas, gracias por sacarme esa sonrisa cuando la necesité y gracias por dejarme confíar en tí. Significas más de lo que las palabras puedan decir
  9. Tranquila, aunque seas mi enemigo mortal no me he olvidado de tí. Para esa chica que me hace sonreír cada mañana, incluso despúes de los peores minutos del día, para aquella a la que puedo abrazar, para aquella que me demostró que ser diferente significa ser feliz, para esa chica que me enseñó que podía confíar en ella más de lo que lo estaba haciendo, para esa chica que se ha metido en mi corazón risa tras risa. Para mi mejor amiga, una chica con pájaros en la cabeza, un corazón lleno de alegría, un sentido del humor legendario y las manos...frías, muy frías. Gracias Alba
  10. Y por último, gracias Marc Levy, Jay Asher y Suzzane Collins, por demostrarme que todos somos finas hojas de hierba formando un gran campo verde, que alguna vez, tiene que estar húmedo por el rocío.

Sobre las cosas que quería hacer este año y no he hecho sólo tengo algo que decir... 2010, puedes irte tranquilo, no tengo ningún mal recuerdo suficiente para borrar todas mis sonrisas, soy feliz, gracias por ayudarme.

Sobre los própositos de año nuevo, tengo muchos, muchos, y no los cumpliré todos, probablemente la mayoría queden estancados el segundo día del año, pero sólo hay un propósito que de verdad voy a esforzarme en cumplir, conseguir 365 de mis sonrisas, 1 por cada día del año.


Dicho todo esto sólo queda una última cosa...

FELIZ 2011 A TODOS

domingo, 26 de diciembre de 2010

Anillas de latas de Coca-Cola

Keira cambió el mundo con anillas de latas de Coca-cola.

Cada anilla iba a parar a una bolsa de plástico. Cada bolsa de plástico tenía 300 anillas. Keira tardaba tres días en conseguir 300 anillas, gracias a la ayuda de otras personas. Cada bolsa era cambiada en una fábrica eran 6 euros.Cada 25 de Diciembre Keira donaba esos 730 euros ganados con anillas de latas.

Keira usó algo pequeño para hacer algo grande.

Keira cambió el mundo con anillas de latas de Coca-cola